Se dice que imposiciones de la Coordinación Nacional amenazan la estructura territorial.
Tras el crecimiento electoral del Partido del Trabajo en Veracruz, la reorganización impulsada desde la Coordinación Nacional ha comenzado a generar fuertes diferencias internas y versiones sobre una posible fractura rumbo a 2027.
El malestar se intensificó con la designación de nueve coordinadores regionales. De acuerdo con voces surgidas al interior del partido, ya que no estan tomando en cuenta a regidores y coordinadores de distrito desplazando a las bases, diversos liderazgos cuestionan que algunos nombramientos se hayan realizado de manera “arbitraria e incongruente”, dejando fuera a referentes con mayor presencia, experiencia y trabajo político en sus respectivas zonas.
Los señalamientos también alcanzan al comisionado político nacional, Ramón Díaz, a quien responsabilizan de no haber defendido a la estructura ni respaldado a quienes fueron piezas clave en los procesos electorales de 2021, 2024 y 2025. Para los inconformes, varios cuadros que contribuyeron directamente a esos resultados hoy estarían siendo relegados dentro de la nueva etapa del partido.
A ello, se suma la crítica hacia algunos de los recién nombrados, a quienes atribuyen un conocimiento limitado de los estatutos y de la dinámica interna del PT. Según estas versiones, su llegada habría generado desinformación, fracturas, debilitado acuerdos construidos durante años y provocado una creciente pérdida de confianza entre militantes y operadores locales.
En medio de este escenario, en distintos municipios petistas ya se habla de una eventual salida de alcaldes, regidores, coordinadores municipales y distritales, asi como, integrantes de la dirección estatal hacia otras fuerzas políticas identificadas con el proyecto de transformación.
Aunque hasta ahora no existe confirmación pública de una salida colectiva, el escenario ha encendido las alertas. La eventual partida de estos cuadros podría arrastrar consigo parte de las redes políticas, sociales y electorales que durante los últimos procesos fueron fundamentales para ampliar la presencia del partido en el estado.
Mientras la dirigencia estatal sostiene que “no hay división” y presenta los cambios como una estrategia para fortalecer al partido, el malestar persiste entre quienes consideran que las decisiones tomadas desde la Coordinación Nacional han abierto una brecha con las bases.
Por ahora no hay una ruptura consumada, pero el rumor de fractura gana terreno dentro del petismo veracruzano y coloca bajo presión a la nueva organización rumbo a 2027.



