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• Renunciar para permanecer.
• La cuarta de la cuarta (CDMX, Hidalgo, Morelos, y Tlaxcala, Guerrero y Puebla).
• Mover la pieza, conservar el tablero.
Alejandro Pérez
3 de febrero, 2026
La renuncia de Adán Augusto López Hernández a la coordinación de Morena y a la presidencia de la JUCOPO, en el Senado, ha tenido tantas lecturas como emociones. Sin embargo, en política lo que cuentan son los trasfondos, las negociaciones, los acuerdos, los intereses que se entrecruzan y la medición de fuerzas. Así que veamos con otra mirada esta salida.
La designación de Adán Augusto López Hernández como coordinador de Morena en la Cuarta Circunscripción Electoral, que comprende Ciudad de México, Hidalgo, Morelos, Puebla, Tlaxcala y Guerrero, no constituye un movimiento administrativo, sino una decisión estratégica en una región que concentra cerca del 15% del padrón nacional y donde Morena gobierna la totalidad de las entidades. Se trata del núcleo político del país: la capital institucional y un bloque territorial determinante rumbo a las elecciones intermedias de 2027.
Impactos políticos
El primer efecto es interno. En la capital, bajo el gobierno de Clara Brugada y con la influencia política de Martí Batres, la presencia de Adán Augusto introduce un mecanismo de equilibrio y no necesariamente desplaza liderazgos locales, aunque si puede leerse como delimitación de márgenes.
De entrada, el mensaje es claro, buscará evitar que la estructura capitalina se convierta en un enclave autónomo dentro de su propio partido (Martí Batres-Clara Brugada) que se convierta en una piedra en el zapato para la presidencial del 2030, que incluso contravenga el espíritu herencial que mantiene a Andy; y además, que refuerce la alineación estratégica con la Presidencia.
En los demás estados, todos bajo administración morenista, el mensaje es distinto pero complementario: disciplina, coordinación y contención de disputas anticipadas por candidaturas. La función central no es mediática; es organizativa. Se busca prevenir fracturas antes de que escalen en procesos internos de 2027.
Su anunciada dedicación y vocación territorial, liberado de responsabilidades legislativas centrales, fortalece la presencia constante en campo, consolida mayorías locales y articula redes distritales con mayor precisión operativa.
Eventuales impactos electorales
Electoralmente, la Cuarta Circunscripción es decisiva. La Ciudad de México y Puebla, por su volumen de votantes, son polos estratégicos. Asegurar cohesión en esta región significa blindar una porción relevante del voto nacional y sostener la mayoría legislativa en la Cámara de Diputados.
El nombramiento también tiene implicaciones en la dinámica interna de sucesión y liderazgo. La consolidación de estructuras bajo la coordinación de Adán Augusto limita la construcción territorial paralela de otros actores emergentes dentro del movimiento incluso hasta de Andrés Manuel López Beltrán.
No necesariamente implica confrontación abierta, pero sí establece un marco de contención institucional: control de listas, estructuras distritales, alianzas locales y narrativa organizativa. En términos prácticos, cualquier aspiración interna deberá transitar por un esquema de negociación más regulado.
¿AA es eficaz como operador sin el respaldo directo de AMLO?
Sin la conducción directa de Andrés Manuel López Obrador, Adán Augusto deja de ser el delegado político del expresidente, pero conserva activos propios: redes legislativas consolidadas, experiencia en manejo de crisis internas y capacidad de interlocución dura con gobernadores y dirigencias estatales.
No es un perfil carismático ni movilizador de masas; es un administrador de poder territorial; que en elecciones intermedias, donde la estructura pesa más que la narrativa, ese atributo adquiere relevancia.
Lectura estratégica rumbo a 2027
La designación ordena el tablero antes de que la competencia interna se intensifique.
• La Ciudad de México funcionará como laboratorio político.
• Puebla como escenario de disputa estructural.
• Guerrero y Morelos como focos de riesgo.
• Hidalgo y Tlaxcala como territorios de disciplina.
En suma, la coordinación de la Cuarta Circunscripción no responde únicamente a lógica electoral externa. Constituye una operación de cohesión interna y control territorial anticipado. Más que campaña, es arquitectura política preventiva.
Adendum
En política, los cargos son transitorios; el poder real es la capacidad de negociar la salida antes de que la salida sea obligada. Adán Augusto López Hernández lo entiende. Si mañana aparece en Lisboa, en Bruselas o en alguna capital europea con nombramiento diplomático, no sería destierro: sería reacomodo.
En política mexicana, los que “se van” rara vez se van; cambian de coordenadas. Y mientras conserve fuero, interlocución y redes, cae parado. Esté o no en el radar estadounidense, mantiene lo esencial: estructura, vínculos y capacidad de sentarse a la mesa sin pedir permiso.
Sin embrago, también es claro que el mensaje de fondo es más amplio. La generación política de Andrés Manuel López Obrador comienza, inevitablemente, su transición lateral. No es ruptura; es desplazamiento gradual. El respeto institucional permanece, pero el control político absoluto se diluye. El Poder, cuando cambia de manos, no lo anuncia: lo ejerce. Y ese ejercicio ya no responde a un solo centro de gravedad.
Eso no significa que Claudia Sheinbaum esté tendiendo trampas o ejecutando purgas. Significa que quiere gobernar, y eso implica irritarse, decidir, imponer ritmo propio; porque la política no es terapia de grupo; es administración de tensiones. Quien espere suavidad permanente confunde cortesía con conducción.
• A los enemigos de Adán: prudencia. Las campañas prematuras suelen terminar en ridículo.
• A los amigos: aún más prudencia. En política, el exceso de defensa suele revelar miedo.
• A los antimorenistas que sueñan con procesiones judiciales multitudinarias, conviene recordar algo elemental: en México el poder no se demuele, se negocia.
Las transiciones profundas rara vez son espectaculares; son lentas, graduales y pactadas. El sistema no implosiona. Se reacomoda; y quienes saben leer los tiempos, los administran.
Alejandro Pérez
