REPORTAJE ESPECIAL
Primera Entrega
Veracruz, México.
01/03/2026
Quetzalli Hernandez/ Krista Armenta/ QUE Noticias
En comunidades donde la fe representa refugio, los templos simbolizan protección, por eso, pocas personas imaginan que una denuncia por agresión sexual pueda surgir dentro de un espacio vinculado a una iglesia.
Aún cuando parezca increíble, eso es lo que Yessenia asegura vivió en agosto de 2025, dentro del centro de rehabilitación cristiano “La Dosis Superior, Medicina para tu corazón A.C.”, ubicado en la localidad de Toxtlacoaya, municipio de Las Vigas de Ramírez, en el estado de Veracruz.
De acuerdo con su testimonio, fue ingresada sin su consentimiento durante la madrugada del 1 de agosto de 2025; su familia —integrante de la comunidad cristiano-evangélica— buscaba apoyo para atender el consumo de alcohol, conducta que dentro de ese entorno religioso es considerada una falta grave.
El proceso implicó un pago de 3 mil 500 pesos por traslado y una cuota semanal de 700 pesos, el reglamento firmado al ingreso establecía una permanencia obligatoria de cuatro meses.
Según consta en la carpeta de investigación XAL/DIX/FEMUJ/F3/1226/2025, radicada en la Fiscalía Tercera Especializada en Delitos contra las Mujeres del Distrito Judicial de Xalapa, el 3 de agosto Yesenia comenzó a sentirse físicamente mal.
Ese día, cuatro hombres del personal de seguridad que cuidaban tanto a hombres como a mujeres, la condujeron a una habitación, donde le proporcionaron alcohol, al pedir más, se lo negaron y comenzó una discusión que, según su declaración, derivó en agresiones físicas.
En su testimonio, Yesenia refiere haber sido atada de manos y pies, amordazada y golpeada; posteriormente, señala que uno o más de los sujetos la habrían violentado sexualmente mientras otros permanecían vigilando.
Yesenia dice no estar segura de cuántos fueron sus agresores ya que fue colocada de espaldas mientras abusaban de ella “Ese momento fue como estar muerta”, expresó.
Ella sostiene que no recibió atención médica inmediata pese a presentar lesiones visibles ademas de hemorragia.
Yessenia afirma que Uriel Hernández Salazar, identificado como pastor y quién a su vez es el director del centro de rehabilitación, no activó protocolo interno alguno y le advirtió que abandonar el lugar antes del tiempo estipulado implicaría un pago extra de 15 mil pesos.
Con ayuda de personas que asistían a ver a sus familiares, consiguió contactar a sus hermanas, salir del lugar y denunciar el hecho; Yesenia fue canalizada al Hospital Civil de la ciudad de Xalapa para valoración médica y psicológica y, de acuerdo con su dicho, entregó evidencia a las autoridades y se recabaron declaraciones de cuatro testigos.
La última comunicación oficial que recibió — refiere —, fue el 13 de diciembre de 2025, desde entonces, asegura que no ha tenido información sobre avances procesales, no se ha judicializado su caso, no cuenta con abogado y tampoco recibe apoyo psicológico.
En muchas comunidades, los espacios religiosos representan autoridad moral y guía espiritual, la confianza depositada en líderes o templos suele ser absoluta; por eso, cuando una denuncia señala hechos de violencia dentro de esos entornos, el impacto social es amplio.
Yessenia afirma que su intención no es la confrontación pública, sino que se haga justicia, sostiene además que dentro del centro hay otras mujeres que podrían pasar por situaciones similares, incluso menores de edad, que sostienen relaciones sexuales con los varones del templo y a quienes obligan a ingerir la pastilla del día siguiente, situación que —de confirmarse por la autoridad— implicaría delitos adicionales.
Este medio de comunicación mantiene abierto el espacio al centro de rehabilitación y a su director para que fijen su postura respecto al tema, porque cuando la fe se convierte en escenario de denuncia, la sociedad entera exige claridad.
