En un ambiente de evidente hermetismo y tensión, el expresidente municipal Jesús Fomperoza fue avistado en las inmediaciones de la presidencia municipal de Tuxpan.
Con un semblante marcadamente serio, signos visibles de estrés y un paso apresurado que evitaba el contacto prolongado con los presentes, el exmandatario acudió al recinto oficial para cumplir con una jornada de trabajo determinante, con autoridades locales y estatales que lo llamaron a cuentas.
Según trascendió de manera extraoficial, Fomperoza sostuvo una serie de reuniones estratégicas con auditores del Órgano de Fiscalización Superior (Orfis) y representantes clave de la actual administración local, encuentros que se habrían prolongado por varias horas.
La presencia del exfuncionario y del personal fiscalizador ha generado una fuerte expectación en los círculos políticos de la ciudad, ya que estas diligencias forman parte de los procesos de revisión y entrega-recepción que buscan transparentar el uso de los recursos públicos durante su gestión.
Pese a los intentos de obtener una declaración directa, el extitular del ejecutivo municipal mantuvo una actitud reservada, limitándose a dar seguimiento a los requerimientos técnicos y legales presentados por las autoridades auditoras en lo que parece ser una etapa crítica de la fiscalización estatal.


