{"id":19529,"date":"2026-04-27T12:49:46","date_gmt":"2026-04-27T18:49:46","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diarioholaveracruz.com.mx\/sitio\/?p=19529"},"modified":"2026-04-27T12:49:46","modified_gmt":"2026-04-27T18:49:46","slug":"celorio-bauman-y-el-cervantes-retrotopia-el-aqui-y-el-ahora-y-la-utopia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diarioholaveracruz.com.mx\/sitio\/celorio-bauman-y-el-cervantes-retrotopia-el-aqui-y-el-ahora-y-la-utopia\/","title":{"rendered":"CELORIO, BAUMAN Y EL CERVANTES: retrotop\u00eda, el aqu\u00ed y el ahora y la utop\u00eda"},"content":{"rendered":"<div id=\"diari-3603420531\" class=\"diari-antes-del-contenido diari-entity-placement\" style=\"margin-left: auto;margin-right: auto;text-align: center;\"><a href=\"https:\/\/www.salsafestveracruz.com\" aria-label=\"Banner Salsa Fest (300&#215;90)\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.diarioholaveracruz.com.mx\/sitio\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/Banner-Salsa-Fest-300x90-1.png\" alt=\"\"  srcset=\"https:\/\/www.diarioholaveracruz.com.mx\/sitio\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/Banner-Salsa-Fest-300x90-1.png 900w, https:\/\/www.diarioholaveracruz.com.mx\/sitio\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/Banner-Salsa-Fest-300x90-1-300x90.png 300w, https:\/\/www.diarioholaveracruz.com.mx\/sitio\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/Banner-Salsa-Fest-300x90-1-768x230.png 768w, https:\/\/www.diarioholaveracruz.com.mx\/sitio\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/Banner-Salsa-Fest-300x90-1-860x258.png 860w, https:\/\/www.diarioholaveracruz.com.mx\/sitio\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/Banner-Salsa-Fest-300x90-1-760x228.png 760w\" sizes=\"(max-width: 900px) 100vw, 900px\" width=\"900\" height=\"270\"   \/><\/a><\/div><p>Florencio P\u00e9rez<br \/>\n24-04-2026<\/p><div id=\"diari-496839509\" class=\"diari-contenido diari-entity-placement\"><a href=\"https:\/\/www.salsafestveracruz.com\" aria-label=\"Banner Salsa Fest (600&#215;160)\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.diarioholaveracruz.com.mx\/sitio\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/Banner-Salsa-Fest-600x160-1.png\" alt=\"\"  srcset=\"https:\/\/www.diarioholaveracruz.com.mx\/sitio\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/Banner-Salsa-Fest-600x160-1.png 1200w, https:\/\/www.diarioholaveracruz.com.mx\/sitio\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/Banner-Salsa-Fest-600x160-1-300x90.png 300w, https:\/\/www.diarioholaveracruz.com.mx\/sitio\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/Banner-Salsa-Fest-600x160-1-1024x307.png 1024w, https:\/\/www.diarioholaveracruz.com.mx\/sitio\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/Banner-Salsa-Fest-600x160-1-768x230.png 768w, https:\/\/www.diarioholaveracruz.com.mx\/sitio\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/Banner-Salsa-Fest-600x160-1-860x258.png 860w, https:\/\/www.diarioholaveracruz.com.mx\/sitio\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/Banner-Salsa-Fest-600x160-1-760x228.png 760w\" sizes=\"(max-width: 1200px) 100vw, 1200px\" width=\"1200\" height=\"360\"   \/><\/a><\/div>\n<p>El reciente reconocimiento a Gonzalo Celorio con el Premio Cervantes trasciende el mero protocolo acad\u00e9mico para situarse como un acto de \u00abalta densidad cultural y pol\u00edtica\u00bb. En un mundo donde las narrativas oficiales intentan escindir la historia compartida, el discurso de Celorio en Alcal\u00e1 funcion\u00f3 como un espejo de nuestra propia crisis civilizatoria al utilizar una palabra clave: Retrotop\u00eda.<\/p>\n<p>Este concepto acu\u00f1ado por el soci\u00f3logo polaco Zygmunt Bauman, el \u00ab\u00faltimo gran cart\u00f3grafo de la incertidumbre\u00bb, quien en su obra p\u00f3stuma advirti\u00f3 que, ante un futuro que genera miedo y un presente insoportable, la humanidad ha iniciado un peligroso movimiento de retroceso.<\/p>\n<p>El reconocimiento a Gonzalo Celorio con el Premio Cervantes no es un gesto menor ni protocolario: es un acto de alta densidad cultural y pol\u00edtica. Constituye, en sentido profundo, la afirmaci\u00f3n de que M\u00e9xico y Espa\u00f1a no pueden pensarse como entidades escindidas por discursos coyunturales o visiones ideol\u00f3gicas estrechas. <\/p>\n<p>La lengua, la historia y la tradici\u00f3n intelectual configuran un espacio compartido que trasciende gobiernos y narrativas oficiales. Reducir esta relaci\u00f3n a reduccionismos ideol\u00f3gicos, tensiones superficiales o a reivindicaciones simplistas de los pueblos originarios no solo resulta insuficiente, sino intelectualmente precario. <\/p>\n<p>La cultura, la literatura y la filosof\u00eda, demuestran que las ra\u00edces no son trinchera discursiva, manipuladora e hip\u00f3crita, sino fundamento.<\/p>\n<p>Zygmunt Bauman: el \u00faltimo gran cart\u00f3grafo de la incertidumbre<\/p>\n<p>Del hombre hablemos antes que del concepto. Zygmunt Bauman (1925\u20132017) fue uno de los pensadores m\u00e1s l\u00facidos y necesarios de finales del siglo XX y los albores del XXI. Soci\u00f3logo polaco de origen jud\u00edo, sobreviviente del nazismo, perseguido por el estalinismo, exiliado de su propio pa\u00eds, hasta que fue acogido por la Universidad de Leeds, en Inglaterra. Su vida y su biograf\u00eda, son en s\u00ed mismas la demostraci\u00f3n de las fuerzas que estudi\u00f3 con tanta profundidad: el Poder, el miedo, la identidad, el exilio y la b\u00fasqueda de pertenencia.<\/p>\n<p>Su concepto m\u00e1s celebrado es el de la modernidad l\u00edquida: la idea de que vivimos en una \u00e9poca donde nada es s\u00f3lido, donde las instituciones, los v\u00ednculos, los valores y las certezas se derriten antes de que podamos aferrarnos a ellos. <\/p>\n<p>Bauman observ\u00f3 con inquietud, que en esta \u00e9poca de nuestro mundo (fluido e inestable), las personas, desorientadas, empezaban a mirar hacia atr\u00e1s en lugar de hacia adelante. Esa observaci\u00f3n se convirti\u00f3 en su testamento intelectual: Retrotop\u00eda (2017), publicado semanas antes de su muerte, a los 91 a\u00f1os. <\/p>\n<p>Fue, con toda justicia, su \u00faltima y m\u00e1s urgente advertencia: ante un futuro que genera miedo y un presente insoportable, la humanidad ha iniciado un peligroso movimiento de retroceso.<\/p>\n<p>El \u00abAqu\u00ed y el Ahora\u00bb: la trampa disfrazada de sabidur\u00eda<\/p>\n<p>Durante d\u00e9cadas, una cierta filosof\u00eda de bazar, mal digerida, peor aplicada, se instal\u00f3 en la cultura popular como si fuera la cima del pensamiento humano. Su dogma central: vive el aqu\u00ed y el ahora. No pienses en el ayer. No te preocupes por el ma\u00f1ana. El presente es todo lo que existe.<\/p>\n<p>Esta idea, extra\u00edda sin contexto ni rigor de tradiciones tan profundas como el budismo zen o el estoicismo griego, ha sido convertida en slogan de autoayuda, en argumento de redes sociales y en coartada ideol\u00f3gica. Lo que en manos de un maestro espiritual pod\u00eda ser una invitaci\u00f3n a la presencia y la gratitud, en manos del mercado pol\u00edtico, se convirti\u00f3 en otra cosa: en una herramienta de resignaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Porque hay una diferencia fundamental entre estar presente y quedarse paralizado en el presente.<\/p>\n<p>El \u00abaqu\u00ed y ahora\u00bb comercializado no te invita a vivir con plenitud: te invita a no preguntarte demasiado. A no incomodarte. A no imaginar que las cosas podr\u00edan ser y deber\u00edan ser radicalmente distintas. Es el presente como zona de confort intelectual, moral y pol\u00edticamente redituable.  Es la comodidad, aceptaci\u00f3n y manipulaci\u00f3n de lo \u00abirremediable\u00bb: as\u00ed son las cosas, as\u00ed han sido, as\u00ed ser\u00e1n, aqu\u00ed nos toc\u00f3 vivir, llegue quien llegue nada cambia, todos son iguales. No hay horizonte porque el horizonte incomoda. No hay futuro porque el futuro exige coraje.<\/p>\n<p>Lo que nunca me convenci\u00f3 de esa filosof\u00eda de bolsillo,  y que ahora, gracias a Gonzalo Celorio y a Bauman, encuentro articulado con toda claridad, es precisamente eso: el \u00abaqu\u00ed y ahora\u00bb sin visi\u00f3n de futuro no es liberaci\u00f3n, es abandono. Es la renuncia a la esperanza disfrazada de ecuanimidad. Es la resignaci\u00f3n con \u201cargumentos y convicci\u00f3n\u201d de lo irremediable, que adem\u00e1s, se consolida con otros dogmas como \u201cno esperes que las cosas cambien si no cambias t\u00fa\u201d.<\/p>\n<p>La Retrotop\u00eda: cuando el miedo al futuro nos empuja al pasado<\/p>\n<p>Bauman describe algo que, visto con honestidad, reconocemos a nuestro alrededor: cuando el futuro da miedo y el presente es insoportable, el ser humano tiene un tercer movimiento posible, m\u00e1s all\u00e1 de No avanzar, No detenerse: Retroceder.<\/p>\n<p>A eso le llam\u00f3 retrotop\u00eda: la b\u00fasqueda de la salvaci\u00f3n no en un lugar que construiremos, sino en un lugar al que, creemos, podemos regresar. Un pasado idealizado que nunca existi\u00f3 exactamente como lo recordamos, pero que funciona como refugio emocional y por supuesto, como herramienta pol\u00edtica. Bauman identifica cuatro grandes dimensiones de este \u00abviaje de regreso\u00bb:<\/p>\n<p>\u2022\tEl regreso al hombre fuerte: El miedo a la inseguridad nos hace desear un Estado autoritario que nos proteja. Sacrificamos libertades por seguridad y la ilusi\u00f3n de orden. Alguien que diga \u00abyo s\u00e9 c\u00f3mo eran las cosas antes y s\u00e9 c\u00f3mo volver a ellas\u00bb se convierte en l\u00edder.<br \/>\nEn teor\u00eda pol\u00edtica se dir\u00eda: de vuelta a Hobbes.<\/p>\n<p>\u2022\tEl regreso a las tribus: Ante la p\u00e9rdida de comunidad (el vecino no es familia, no es conocido, no es comunidad, es un extra\u00f1o), en un mundo globalizado y l\u00edquido donde todo se mezcla y nada se sostiene, buscamos un sentido de pertenencia (nacionalismos, fundamentalismos, partidos pol\u00edticos) en grupos cerrados -tribus- como refugio de identidades excluyentes: La pertenencia, aunque excluyente, calma el v\u00e9rtigo.<br \/>\nEn pol\u00edtica se escucha: \u201cO est\u00e1s conmigo contra m\u00ed\u201d<\/p>\n<p>\u2022\tEl regreso a la jerarqu\u00eda y la vuelta a la desigualdad: La resignaci\u00f3n ante la desigualdad, una \u201caceptaci\u00f3n\u201d de que las jerarqu\u00edas son naturales o necesarias, idealizando sistemas de castas, clases del pasado. lugares predeterminados.<br \/>\nEn la sociedad se escucha: Siempre fue as\u00ed, as\u00ed ser\u00e1, nada va cambiar; <\/p>\n<p>\u2022\tEl regreso al yo: El repliegue al mundo interior, al \u00abyo\u00bb, a lo familiar, a lo peque\u00f1o y conocido. El rechazo al esfuerzo que implica construir una sociedad abierta y compleja.<br \/>\nEscuchamos: El gobierno no tiene la culpa de nada; enf\u00f3cate en tu persona, preoc\u00fapate u oc\u00fapate por ti, por sobrevivir que a ellos no les importas, solo se preocupan por ellos mismos; la familia es lo \u00fanico que vale la pena.<\/p>\n<p>Cada uno de estos movimientos tiene algo en com\u00fan: el pasado como escudo defensivo ante el miedo al futuro. No es nostalgia inocente, pero tampoco es el gusto tierno por lo de antes. Sino como advirti\u00f3 Bauman con toda su lucidez, el pasado convertido en arma pol\u00edtica; y las armas, ya se sabe, no construyen, destruyen.<\/p>\n<p>Utop\u00eda y Retrotop\u00eda: dos energ\u00edas, dos destinos<\/p>\n<p>Aqu\u00ed es donde el argumento se vuelve m\u00e1s delicado y m\u00e1s importante.<\/p>\n<p>La utop\u00eda, en su sentido original y noble, no era una ilusi\u00f3n ingenua. Era una energ\u00eda. La fuerza moral que le dice a una sociedad: las cosas pueden ser mejores. La valent\u00eda de imaginar un mundo m\u00e1s justo aunque todav\u00eda no exista. El impulso que moviliza, que organiza, que construye. La utop\u00eda es el combustible del cambio. <\/p>\n<p>Sin ella, no habr\u00eda abolici\u00f3n de la esclavitud, no habr\u00eda democracia, no habr\u00eda derechos humanos. Todos esos logros comenzaron siendo \u00abut\u00f3picos\u00bb, inexistentes pero imaginados con suficiente fuerza como para volverse reales.<\/p>\n<p>Pero la utop\u00eda tiene un riesgo: puede volverse abstracta, ilusoria, desconectada de la realidad. Puede convertirse en el sue\u00f1o que sirve de excusa para no construir nada concreto. Puede, en sus peores versiones, justificar cualquier destrucci\u00f3n presente en nombre de una perfecci\u00f3n futura que nunca llega.<\/p>\n<p>Por eso la utop\u00eda necesita una compa\u00f1era: la raz\u00f3n aplicada al presente. La inteligencia que mira el aqu\u00ed y ahora, no como destino para quedarse en \u00e9l, sino para entenderlo como el punto de partida desde el cual construir. <\/p>\n<p>Esa es la diferencia que importa:<br \/>\n\u2022\tEl \u00abaqu\u00ed y ahora\u00bb del existencialismo comercial te dice: qu\u00e9date aqu\u00ed.<br \/>\n\u2022\tLa retrotop\u00eda te dice: vuelve all\u00e1.<br \/>\n\u2022\tLa utop\u00eda con ra\u00edces en la realidad te dice: avanza desde aqu\u00ed hacia all\u00e1.<\/p>\n<p>La utop\u00eda es la energ\u00eda, la fuerza, el valor, el coraje, el impulso. La raz\u00f3n anclada en el presente es la inteligencia que traza el camino. Juntas, forman la \u00fanica filosof\u00eda digna de ese nombre, que no renuncia ni al sue\u00f1o ni a la realidad.<\/p>\n<p>Celorio en Alcal\u00e1: un aviso desde el idioma compartido<br \/>\nCuando Gonzalo Celorio habl\u00f3 ante el rey de Espa\u00f1a en la Universidad de Alcal\u00e1  \u2014treinta y cinco minutos de discurso arm\u00f3nico, como lo describi\u00f3 Ciro G\u00f3mez Leyva\u2014 y us\u00f3 la palabra \u00abretrotop\u00eda\u00bb para describir el riesgo de mitificar el pasado, no estaba haciendo un ejercicio acad\u00e9mico. Estaba haciendo algo m\u00e1s urgente: le estaba poniendo nombre a esa trampa.<\/p>\n<p>La trampa en la que caen los gobiernos que convierten el pasado ind\u00edgena en argumento de resentimiento presente. La trampa en la que caen las culturas que prefieren celebrar lo que fueron antes que preguntarse qu\u00e9 ser\u00e1n. La trampa en la que cae cualquier persona que usa el \u00abas\u00ed eran las cosas\u00bb como raz\u00f3n para no preguntarse c\u00f3mo podr\u00edan ser.<\/p>\n<p>Celorio lo dijo con toda claridad: la nacionalidad mexicana no puede disociarse de la historia y la cultura espa\u00f1olas. Sin la lengua espa\u00f1ola, ni M\u00e9xico ni ning\u00fan otro pa\u00eds hispanoamericano hubiera podido configurar su identidad. Eso no es negar el pasado ind\u00edgena \u2014es reconocer que la identidad es s\u00edntesis, no pureza; que somos lo que hemos construido juntos, no lo que fuimos por separado; que mirar hacia adelante desde lo que somos es infinitamente m\u00e1s productivo que usar el pasado como escudo de ignorancias, como arma medi\u00e1tica, como ret\u00f3rica hip\u00f3crita, como manipulaci\u00f3n abyecta.<\/p>\n<p>El  futuro como tarea moral<\/p>\n<p>Bauman nos dej\u00f3 la retrotop\u00eda como concepto, pero tambi\u00e9n como advertencia: cuidado cuando el miedo al futuro los empuje hacia atr\u00e1s. Cuidado cuando alguien les venda el pasado como soluci\u00f3n. Cuidado cuando la nostalgia se vista de programa pol\u00edtico.<br \/>\nEl ant\u00eddoto no es ignorar el pasado, eso ser\u00eda otra forma de ceguera. El ant\u00eddoto es usarlo como lo que es: memoria, lecci\u00f3n, identidad, punto de partida, nunca como destino.<\/p>\n<p>Y el ant\u00eddoto tampoco es ese \u00abaqu\u00ed y ahora\u00bb perezoso que renuncia al horizonte. El presente es real y hay que habitarlo con plenitud, s\u00ed. Pero habitarlo con los ojos abiertos hacia lo que puede ser. Con la energ\u00eda de la utop\u00eda, ese coraje de imaginar lo mejor, y con la inteligencia de la raz\u00f3n que sabe desde d\u00f3nde y con qu\u00e9 materiales se construye.<\/p>\n<p>El futuro no es una ilusi\u00f3n. Es una tarea; y las tareas, como bien sab\u00eda Bauman, exigen valent\u00eda. La utop\u00eda es la energ\u00eda del futuro. La raz\u00f3n anclada en el presente es el camino. Y la retrotop\u00eda, la advertencia de lo que ocurre cuando renunciamos a ambas; o cuando el Poder usa el Miedo, para manipularte y gobernar.<\/p>\n<p>Florencio P\u00e9rez<br \/>\n24-04-2026<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Florencio P\u00e9rez 24-04-2026 El reciente reconocimiento a Gonzalo Celorio con el Premio Cervantes trasciende el mero protocolo acad\u00e9mico para situarse como un acto de \u00abalta densidad cultural y pol\u00edtica\u00bb. 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